-.Los piés de descascaran cuando han caminado durante un anochecer hasta el amanecer y la boca se seca cuando los ojos ya no se abren para ver.
El pelo de la mañana parece mojado por el sudor y los vidrios que se empañan ya no son los de tu ventana, son las perplejos pupilas que quedaron abiertas esperando quizás qué.
El pelo de la mañana parece mojado por el sudor y los vidrios que se empañan ya no son los de tu ventana, son las perplejos pupilas que quedaron abiertas esperando quizás qué.
Cuando al otro día decidías traerme un chocolate, yo prefería que dijeras que el sol lo había derretido.
Mejor mira los tres cuartos de brazo que me quedan en cada mano, fíjate en el resplandor de mis ojos cuando miran el tuyo y cierra la boca para no hablar.