Ni el azufre sentimos hoy, sólo el viento acompañaba el cajón, más el sól i ese árbol qe aun recuerdo, estaba sobre todos nosotros, ayudó bastante a secar las lágrimas del dolor, la nostalgia, la pena, todo ese sentimiento.
Fue agradable encontrárse con gente qe jamás he visto, i con qien sabes qe hay un lazo familiar aunqe sea lejano, ví gente llorar desde adentro, y yo qe vivía al lado de él, qe practicamente , todo se trataba de un simple saludo cotidiano, me ha llevado a reflexionar, puede qe mi ingratitud se convierta en el defecto qe yo más odie

